Club de Ideas Políticas PUCMM
Un espacio de debate y propuestas; de reflexión y acción.
sábado, 16 de julio de 2016
El Brexit y sus consecuencias en el escenario nacional e internacional
viernes, 19 de febrero de 2016
La frontera dominicana: Oportunidades y ventajas
En el día de ayer, jueves 18 de febrero, tuvimos la oportunidad de participar en el Panel “Balance y perspectivas del desarrollo fronterizo en la República Dominicana, que terminó siendo además de un panel, un diálogo y posteriormente un debate al respecto, organizado por el Observatorio Político Dominicano, entidad adscrita a la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE), y la Dirección General de Desarrollo Fronterizo (DGDF), en la cual concurrieron personalidades tanto del sector público, privado, de la sociedad civil involucrados en el tema, como personalidades ligadas al ámbito internacional, como fue el caso de la Embajadora de la OEA, y la representante de la Unión Europea, el jefe de la misión de la MINUSTAH, y el ex vicepresidente de la República, el Dr. Rafael Alburquerque, en representación del ex presidente de la República, el Dr. Leonel Fernández Reyna, presidente de la entidad Fundación Global Democracia y Desarrollo, en donde se desarrolló la actividad, ya que este último se encontraba en Bolivia, como Jefe de la Misión de la OEA.
Según Miguel Bejarán, titular de la Dirección General de Desarrollo Fronterizo (DGDF), lo que debemos de hacer es crear nuevos proyectos, los cuales nos permitan aprovechar el desarrollo de la frontera, a través de inversiones privadas y extranjeras, debido a que el peso no debe recaer solamente sobre Estado, pues el mismo tiene otros sectores y temas en los cuales debe destinar los fondos del presupuesto.
- Inmigración haitiana.
- Migración dominicana, causando baja densidad poblacional.
- Altos niveles de ruralidad causando bajo nivel de desarrollo e industrialización, menores establecimientos comerciales en proporción a nivel nacional.
- Precariedades en las viviendas.
- Alta tasa de desempleo.
- Escasez de agua
- Degradación medioambiental
jueves, 31 de diciembre de 2009
martes, 29 de diciembre de 2009
Montesquieu - Frases del Espíritu de las Leyes
Cuando el poder legislativo está unido al poder ejecutivo en la misma persona o en el mismo cuerpo, no hay libertad porque se puede temer que el monarca o el Senado promulguen leyes tiránicas para hacerlas cumplir tiránicamente.
Tampoco hay libertad si el poder judicial no está separado del legislativo ni del ejecutivo. Si va unido al poder legislativo, el poder sobre la vida y la libertad de los ciudadanos sería arbitrario, pues el juez seria al mismo tiempo legislador. Si va unido al poder ejecutivo, el juez podría tener la fuerza de un opresor.
Todo estaría perdido si el mismo hombre, el mismo cuerpo de personas principales, de los nobles o del pueblo, ejerciera los tres poderes...
Para que nos sirva de reflexión en el futuro, ya que hemos de volver a las elecciones unificadas (del ejecutivo, legislativo y municipal), ignorando las válidas razones (i.e. el efecto del "arrastre" y su consecuente "control" del poder ejecutivo y legislativo en un mismo partido), que en primer lugar motivaron su separación.
sábado, 10 de octubre de 2009
"Cuando todo diputado se vuelve Payaso..."
Aprendan de los errores ajenos, de los mios, aqui les va una serie de consignas que comprobé ayer en las afueras del Congreso, no sirven en una protesta:
"Abajo los godos..."
"Minou te amo..."
Como dijeron los diputados Aníbal Rosario Ramírez y Fidelia Altagracia Pérez Rodríguez cuando votaron dos veces "Mi voto vale mas que el tuyo"
"Minou adoptame..."
"Sergio Vargas la Reforma no es un merengue"
"Ramoncito nos hubiese dejado la playa"
"Que pasara con la cancion sin la playa...sólo quedará el Sol y un tró de vaina?"
"...ya por que no?, Vivian Lubrano mi senadora"
...entre otras frases que traté de exponer, no conectaron directamente con los cientos de personas que protestaron ante el Congreso ayer.
Pero ante un Congreso que se burla de nosotros, quitando derechos, volviendo secundario lo que antes primaba, una constitución amaniatada entre intereses personales y dirigida por Diputados que votan dos veces, Congresistas que se rehusan a quitar su familia de las nominas, otros que mandan a bajar escalones de nalga para abortar... hay que pararse, con sus consignas buenas o en mi caso malas...y dejar establecido como decía Napoleón que:
"Es injusto que una generación sea comprometida por la precedente. Hay que encontrar un medio que preserve a las venideras de la avaricia o inhabilidad de las presentes."
T.
http://raful1.blogspot.com
Los pueblos tienen los gobiernos que merecen tener, aunque luego se arrepientan.
Por Aníbal A. Mauricio Paz
Estudiante de Derecho de PUCMM-STI, Director y Fundador de Encuentro Jurídico.
En una entrevista realizada el pasado año al escritor peruano Mario Vargas LLosa[1], éste complemento la famosa frase de Gaspar Melchor de Jovellanos al declarar “Los pueblos tienen los gobiernos que merecen tener, aunque luego se arrepientan.”
Entendemos que nunca antes esta frase pudo haber descrito con tal perfección la situación que vive
Vivimos tiempos de una voraz turbulencia que atenta con sucumbir la frágil embarcación de la democracia nacional. Ya no son gritos de alerta, si no ladridos de agonía. Y si andamos cazando al verdadero responsable de este cancerígeno tumor, no tendremos que aventurarnos entre espesas selvas o vastas sabanas; bastará con pararnos frente al espejo e identificar al individuo que nuestros ojos delatan. Nada más cierto que esto, pues es el pueblo quien expresando su máxima soberanía y libertad a través del derecho de elección que asiste a cada uno de sus miembros[6], selecciona mediante comicios públicos a sus más importantes representantes.
Una pendeja euforia fruto de dádivas y promesas demagógicas invade como elixir de éxtasis la razón de los votantes, quienes olvidan la importancia capital del ejercicio que se aprestan realizar, cuyo resultado marca irreversiblemente su futuro. Por antítesis, otros prefieren ser testigos absortos de los eventos, renunciando así a su derecho al reclamo, la critica e incluso a la insatisfacción misma, pues han preferido auto flagelarse con la estigmática marca de parias[7].
Ya sea por haber adoptado una u otra posición, todos de forma general, hemos contribuido efectiva y progresivamente en el diseño y puesta en marcha de un desorden social e institucional con destino sin escala al abismo.
La decepción acrecienta y la desesperación nos consume. Y me pregunto, cómo hemos llegado a ser tan ignorantes o núbiles al creer que una Asamblea de Legisladores elegidos sin el más mínimo criterio racional podrían obrar un escenario de paz, diálogo y consenso con miras a una nueva Carta Magna que reflejase en realidad el producto del clamor popular expresado por medio de consultas populares y no así convertirse en lo que hoy atestiguamos, una pieza confeccionada a la medida de intereses particulares que procuran la sustentabilidad de una dinastía hiperpresidencialista hasta tanto no se desencadene un ideológico, social o corporal enfrentamiento fratricida. Cómo podemos festejar como triunfo la paralización de las obras en Los Haitises si acabamos de conceder la costa de Manzanillo en Montecristi como ofrenda virgen para ser violada. O cómo pretendemos eliminar la delincuencia juvenil, reformando normas para someterles a condenas de adultos (con las implicaciones traumatizantes que esto supone y la probada ineficacia del sistema de rehabilitación penitenciaria) como medida circunstancial para evadir la responsabilidad de retomar los valores sociales fundamentales, la importancia de la familia y el hogar, la educación y un autentico equilibrio en las oportunidades de acceso a las herramientas de perfeccionamiento y desarrollo humano.
No obstante, el dubitativo e improbable “cómo”, puede transformarse en el seguro y positivista “así”. Efectivamente, basta ya de culpar al gobierno, a las autoridades, a nuestros vecinos o al “gran imperio” del resultado producto de nuestras malas determinaciones. Es momento de que el pueblo logre su reivindicación, lo cual solo se materializará erradicando la catarata que ensombrece nuestra vista, haciéndonos caminar en un círculo infinito sin advertir la vereda del desarrollo justo frente a nosotros. Sin embargo, la vida se apiada nueva vez de nosotros, tal cual madre que nunca deja de querer a sus hijos, ella nos brinda un nueva oportunidad.
El próximo 16 de mayo, nuestra nación realizará la máxima expresión de su ejercicio democrático al decidir la suerte de su futuro por el transcurso de los subsiguientes cuatro años. Debemos pues actuar con conciencia, con raciocinio e introspección, porque resultaría insoportable volver a caer en el consumiente vicio que nos embarga. Es hora de dar la oportunidad a quienes la merecen, de reconocer a aquellos que como salmones han nadado contra la corriente en medio de las marismas de la corrupción y el desorden, para ser nuestros dignos representantes. Pero sobretodo es tiempo de creer en nosotros mismos, de no auto compadecernos ni auto flagelarnos, pues Sí somos valiosos, Sí merecemos algo mejor, Sí podemos decidir nuestro destino.
No podemos darnos por vencidos, pues si bien hay aquellos que prefieren una vida de resignación por temor a fracasar en la búsqueda de la verdad, la justicia y la felicidad, dejar de luchar, por culpa de la corrupción a nuestro rededor, es como dejar de vivir por no haber aire que respirar.
Y a pesar de todo, soy orgulloso de ser dominicano… a pesar de todo… que viva
[1]http://www.libertaddigital.com/mundo/vargas-llosa-los-pueblos-tienen-los-gobiernos-que-merecen-tener-aunque-luego-se-arrepientan-1276336651/
[2] Masoquismo. Complacencia en sentirse maltratado o humillado.
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=masoquismo
[3] Victimismo. Tendencia a considerarse víctima o hacerse pasar por tal.
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=victimismo
[4] En la obra La división del trabajo social, el eminente sociólogo Émile Durkheim (uno de los fundadores de la sociología moderna), postuló que la anomia o anomia social es el mal que sufre una sociedad a causa de la ausencia de reglas morales y jurídicas, debido al desequilibrio económico o al debilitamiento de sus instituciones, lo que implica un bajo grado de integración. La perdida de normas sociales y políticas es producto del abandono anárquico de valores morales y políticos preexistentes, conllevando a un eminente estado de conciencia social carente de voluntad para rechazar todo aquello que subvierta los valores consagrados.
[5] Termino utilizado para referirse a la progresiva tendencia del decaimiento en la confianza del pueblo en el sistema democrático tradicional. Sus efectos son palpables por el descontento con los gobiernos, los partidos políticos, los representantes populares (legisladores), instituciones y funcionarios públicos así como con los demás componentes del Estado en general.
[6] Recordemos que si bien todo ciudadano tiene derecho a votar, no todos son hábiles para ello. En efecto, no pueden ejercer tal derecho aquellos individuos referidos en los numerales 1 y 2 del Art. 88 de la actual Constitución Nacional así como los enajenados o débiles de espíritu.
[7] Paria. Persona excluida de las ventajas de que gozan las demás, e incluso de su trato, por ser considerada inferior. http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=paria
martes, 17 de junio de 2008
Copy/Paster 2.0:
miembro del CIP y estudiante de derecho de la PUCMM
Un país, como ser viviente que es, debe interactuar e intercambiar con el medio que lo rodea. De no ser así, se iría estancando, porque es característico de lo no viviente el no interactuar con el medio que lo rodea. ¿O acaso las rocas intercambian energía con su ambiente? Como dijo el famoso sociólogo norteamericano, Alvin Toffler, autor del best seller “Future Shock”, “el cambio no es sólo parte esencial de la vida, es la vida misma”. La vida siempre está, como un río, en constante movimiento. Nuestro papel en este mundo es ir acorde con él, tratar de mantener su ritmo. Todas estas reformas que ocurren, tanto en nuestro país como en otros de la región, son en principio positivas, sus fundamentos son positivos. Pero, y sus formas, ¿serán positivas? ¿La forma en que se están llevando acabo son las que deberían estar llevándose a cabo?
Pongamos por un momento a nuestra Quisqueya bajo una lupa y tomémonos un tiempo para analizarla con detenimiento. Podemos percibir que sí, que realmente está llevando a cabo reformas y sufriendo cambios. Sólo comparemos la República del 1994 y con la de hoy y notaremos significativas diferencias, tanto de su infraestructura en los 3 poderes del Estado, como en la misma sociedad. Aunque, hay que señalar, que no es que vivamos una república “nueva”, o que vivimos en la época histórica de la “Cuarta Republica” (para resaltar aún más la diferencia con el pasado), pero sí estamos llevando ciertos cambios característicos de un ente en etapa de transición.
Pero si continuamos observando detenidamente aquel objeto tricolor bajo la lupa, y analizamos con detenimiento, nos percataremos de un fenómeno muy peculiar: los habitantes de aquel objeto tricolor, en su gran mayoría, al hacer sus reformas, optan por “copiar” a su medio. Ahora, yo me pregunto: ¿no es mejor imitar un medio que meramente copiarlo? Tal vez se pierda algo de lo que intento decir, por el hecho de que son sinónimos ambos términos, copiar e imitar, pero algo que he aprendido es que cada palabra tiene un significado único; puede tener en sus propiedades semejanzas con otras palabras de la misma familia o rama, pero siempre tendrá una esencia propia, un núcleo único, que le da razón de ser y la diferencia de las demás. Es el caso de copiar e imitar.
Según la Real Academia de Lengua Española, el significado de copiar nos habla de transcribir algo, tomar una cosa y replicarla tal cual. En cambio imitar dice que es esforzarse por hacer algo al estilo o semejanza de otro. Hay una sutil diferencia entre ambos significados; esa pequeña diferencia nos dice que imitar involucra un proceso extra, eso de esforzarse, de pensar. Prácticamente imitar significa tomar algo ya hecho y adaptarlo a lo que queremos, no copiarlo tal cual. Entonces, retomando la pregunta antes ya citada, ¿no es mejor imitar un medio que meramente copiarlo? ¿Acaso nuestros legisladores, jueces, funcionarios, actores de la sociedad como usted o yo estamos tomándonos la “molestia” de imitar a esas entidades que tomamos en cuenta como punto de referencia, o estaremos simplemente copiándolos?
Pongamos a un lado la lupa por unos momentos. Veamos la situación desde una perspectiva global, o como dicen nuestros vecinos anglosajones, “let’s see the big picture”. Al pasar los años de esta etapa de constante reformaciones y actualizaciones en nuestro ordenamiento y por tanto en nuestro país, nos encontramos con que hemos estado “importando” normas desde otros ordenamientos e implementadolas en el nuestro. ¿Por qué importando? Bueno, porque es así como lo estamos haciendo. Formamos una comitiva, con el fin de viajar por las grandes ciudades de nuestra civilización. Nos damos una vuelta por Alemania, por España, Francia, Argentina o Estados Unidos y “traemos el último modelo jurisdiccional de aquellos lugares” (Dr. Eugenio Zafaroni).
Para nuestros representantes, y hasta a veces nosotros mismo, hacer esto es como comprar el último modelo de la BMW, con algunos elementos nuevos que el anterior no tenía; es como instalar el nuevo Windows Vista a nuestros ordenadores, o como cambiar nuestro iPhone EDGE por un iPhone 3G. Y de esa forma estamos “a la moda”, así estamos “actualizados” y no parecemos un país “tercer mundista” ante la vista y opinión internacional, ya que estamos montados en el último BMW y nuestros ordenadores corren con el nuevo Windows Vista Ultimate Edition.
“¡Pero por Dios! ¿Qué es esto?”, estarán pensando algunos. Pero esa es la realidad, y no sólo de nuestra hermosa Quisqueya, no señor, porque a veces nos limitamos a nuestra mentalidad isleña, esto es un mal que sufre la mayoría de los países de la región. Entraría en juego a lo que nuestro Pedro Francisco Bonó , en su obra “El Montero” de 1856, llamo la “pavoneada”, el acto de ostentación, muy peculiar en los ascendientes de la antigua metrópolis España, como la mayoría de los países de la región. Y es ahí el factor común cultural de nuestros países, pero no entraremos en ese análisis, por lo menos en este articulo. En éste quiero enfatizar más en la problemática dogmática del asunto, en la problemática que surge de estos actos que llevamos a cabo tanto conciente como inconcientemente.
Llámese Habeas Corpus, llámese Amparo, o incluso nuestro nuevo y flamante Código Procesal Penal, entre muchas otras normas que han sido importaciones, copias de sus originales. Dejaremos a un lado el Habeas Corpus o el mismo Amparo, ya que han sido “pulidas”, ya sea a través de jurisprudencias o martillazos doctrinales para ser más armoniosos con nuestra sociedad, y tomemos el Código Procesal Penal (de ahora en adelante llamado C.P.P.). Criticado y defendido por todos los sectores de la sociedad dominicana, el C.P.P. es titular de diferentes puntos de vista; para algunos es visto como la panacea del ordenamiento jurídico penal, para otros es visto como una anomalía que ha llegado a nuestro sistema penal a destruir todo lo que antes ha existido y lo que tantos se han aferrado. Pero algo sí hay que tener en cuenta, este C.P.P., por muy bueno o malo que sea, fue una copia de otros Códigos Procesales Penales de la región.
La última afirmación nos da paso a la siguiente pregunta: ¿cuál es el problema de copiar y no imitar? ¿Hay realmente algo negativo en copiar una medida que fue efectiva en una situación bastante similar a la nuestra en otra sociedad? Las normas creadas por una sociedad para regular una problemática, son creadas para dar soluciones a estas mismas. Son medidas, creadas como un traje a la medida, para enfrentar una realidad especifica. Dos sociedades, por más similares que sean, por más antepasados y situaciones presentes que compartan, nunca serán iguales. Similares sí, iguales nunca. E ahí la cuestión. Imitemos, no copiemos.

